(o crónicas de un ánimo lodoso)por Barbaridad Paranadavictoriosa
Bañarse repetidas veces creyendo que el jabón limpiará vuestras penas. Tomar café para estimular energía, olvidando que ésta no necesariamente sea positiva.
Odiar las parejas que se besan sonrientemente por la calle.
Probar distintos métodos para descuartizar el dolor de cabeza.
Tener frío y nadie que le ponga las medias.
Ir a ver una confusa película que estimule más aún el dolor de cabeza (advertencia: en estos casos su cerebro puede llegar a estallar).
Callarse.
Gritar.
Refugiarse en el cariño de los gatos (o de cualquier mascota que usted posea (permitidos hermanos y amigos invisibles)).
Insomnio.
Ser más de dos veces impuntual (o algo que deteste ser).
Mirar fotos de la infancia envidiando la inocencia.
Morderse las labios hasta que se le hinchen y le molesten al hablar (también es recomendable mover inútilmente los pies, comerse las uñas, rascarse, bostezar, entre otros).
Anotar en una lista todo lo que se propone.
Tachar lo que sabe que no logrará.
Ser tan! optimista.
Tener faltas de ortografía.
Tirarse por la ventana.
Que alguien lo consienta y le ate los cordones.
Callarse.
No tener motivos para esta situación.
Que pierdan gusto los sabores, sobre todo el de la ambivalencia (y el de la confusión, y el de la inestabilidad, y el de el cansancio, y el de la distancia, y el de la presión, y el de la soledad, y el de tanta gente aturdiendo, y el de la distancia de nuevo).
Sentirse burlado por la tecnología.
Gritar.
Esperar que llegue mañana creyendo no repetir las cosas de hoy. Dar vueltas en la cama, hasta que mañana sea hoy y sus defectos continúen excitados.
Tratar de dormir las dos horas que le quedan.
Ponerle nombre a sus defectos mientras que lo ignoren danzando embriagados: Insomnio uno, Insomnio dos, Insomnio tres, Insomnio jueves.
Callarse.
Ser tan original.
*No resulta recomendable seguir estas recomendaciones.